LSD

Hacia 1940 el suizo Albert Hofmann, que trabajaba en los laboratorios Sandoz, sintetizó en laboratorio los derivados del ácido lisérgico a partir de la ergotamina. El compuesto número 25 de la serie fue la dietilamida del ácido lisérgico, al que se asignó el nombre de LSD-25. En 1943 repitió la síntesis del LSD-25 y descubrió accidentalmente sus propiedades enteógenas.

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LSD


Historia LSD

Ya en los años 50, los laboratorios Sandoz empezaron a distribuir de modo experimental la LSD-25 bajo el nombre comercial de Delysid, para su uso en psiquiatría clínica y en la investigación del cerebro. No fue hasta los años 60 cuando se puso de moda al ser conocido por la “comunidad lisérgica”. Es una droga psicodélica semisintética que se obtiene de la ergolina y es de la familia de las triptaminas y que tiene efectos psicoactivos.

Muchos psiquiatras y psicoanalistas de las décadas de 1950 y 1960 vieron en ella un agente terapéutico muy prometedor. En la década de 1950, los funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) pensaron que la droga podía ser útil para su uso en programas de control mental y guerra química , por lo que la probaron en estudiantes y jóvenes militares sin el conocimiento de estos. El uso recreativo que especialmente los jóvenes empezaron a dar a la sustancia en los movimientos contraculturales de la década de los 60 precipitó su prohibición; el uso extramedicinal del fármaco ocasionó una tormenta política que llevó a la prohibición de la sustancia, ilegalizando todos sus usos, tanto medicinales como recreativos y misticos. A pesar de ello, algunos círculos intelectuales siguieron pensando que el LSD tenía un gran porvenir como sustancia medicinal y continuaron financiando y promoviendo su investigación.

En algunos países se ha discutido o propuesto legalizar su uso terapéutico, mientras que en otros, como Suiza, se han autorizado investigaciones para su uso como medicamento. Por lo general el LSD se ingiere tragándolo o poniéndolo debajo de la lengua. A menudo se puede conseguir en el mercado negro en papel secante o en gelatina o terrones de azúcar, aunque también se puede inyectar.

Efectos LSD

Los efectos de la LSD desde un punto de vista psicológico son muy diversos, ya que tienen gran dependencia de los estados de ánimo y situación general, incluso física del individuo que la consume. No obstante disponemos de amplia documentación referente a efectos genéricos de esta droga psicodélica por excelencia. Estos son:

Modificación o alteración de los estados de animo. Así como intensificación del estado actual de animo. Es decir, puede experimentarse una euforia en constante crecimiento hasta llegar a una sensación de autocontrol y poder casi infinito, como una sensación de tristeza profunda que somete al consumidor en un estado inmersión en si mismo muy profundo.

Estados alterados del comportamiento interpersonal. El individuo experimenta un grado de empatía inusual en su día a día. Esta sensación de hermanamiento con el otro conduce a momentos de comprensión intima del resto de su entorno.

Modificación de la percepción y de los sentidos. Aumenta brutalmente la capacidad de percepción del individuo hacia los estímulos externos, tanto sonoros como visuales. Concatenación de percepciones, así como mezcla de los estímulos sensoriales, oler la música, tocar el sonido, gustar de los colores. Alteracion de la percepción del tiempo. Este puede detenerse, acelerarse o retroceder. Estimulación de los procesos cognitivos, alterando e incrementando la capacidad de creación del individuo.

Riesgos habituales
LSD

Recientes estudios realizados en 2016 utilizaron tres tipos de imágenes cerebrales para demostrar que la LSD provocaba alteraciones en el flujo sanguíneo y la actividad eléctrica del cerebro e incrementaba la comunicación entre sus diversas regiones. En estos estudios se comprobó mediante técnicas de neuroimagen como se incrementaban las conexiones neuronales. Por otra parte se ha comprobado que las ondas estacionarias producidas por la música genera patrones en la arena sobre una superficie metálica. Estos patrones podrían ser los que percibe este cerebro alterado por la LSD gracias al incremento de estas conexiones neuronales.

En algunas ocasiones puede producirse lo que se ha llamado “mal viaje”. Este puede producir algunos efectos secundarios indeseados, como por ejemplo: Delirios, pensamientos inquietantes, ataques de pánico, depresión y en casos extremos psicosis. Si se produce esta alteración negativa del viaje, se recomienda consumir azúcar, buscar un entorno calmado, escuchar música melódica y permanecer en un estado lo más calmado posible. Estos viajes incomodos suelen deberse al propio miedo o estado mental del individuo.

La primera ocasión en la que nuestro psyconauta de andar por casa tomó un tripi, solía decirse en aquel tiempo: se comió un ajo, o tripi, fue hacía finales de los años 70. Estos consumos solían producirse en fiestas, conciertos o simplemente reuniones de amigos. Aquella fue una fiesta multitudinaria, donde también se daban conciertos callejeros. Las formas en las que se presentaban estos tripis eran muy variadas. Casi todas ellas eran denominadas “secantes”, ya que el compuesto se depositaba en un pequeño trozo de cartón con motivos dibujados. Este compuesto a veces se cortaba con estricnina para rentabilizarse al máximo. Si el corte había sido excesivo, cuando llegaba la bajada, producía un intenso dolor de cabeza. También podía presentarse como micropuntos, volcanes, estrellas rojas.

El viaje comenzaba con una profusa hilaridad que parecía no tener fin. El contagio entre los viajeros era constante e inmediato. No era necesario recibir ningún estimulo externo. La connivencia era suficiente. Posteriormente o casi al mismo tiempo comenzaban las distorsiones de la realidad y la conjunción de los sentidos. La música podía cogerse entre los dedos, podía fluir por tus manos y entre el pelo de las personas que estuvieran a tu alrededor, según relata.

La intensidad del momento era tal que no existía nada ni nadie más. La Fiesta era infinita, no había tiempo y se podía disfrutar el momento sin importar en que hora vivías. El grupo de viajeros formaba un todo con el lugar en el que estabas en ese momento concreto, aunque les pudieras ver alejándose y acercándose constantemente o deformar sus facciones físicas. No tenia importancia, lo importante era la intensidad del momento. Este estado podía durar muchas horas.

Cuando se terminó el espectáculo y regreso a casa, ya en su cama relajado pudo experimentar una sensación casi mística, separándose de su cuerpo y contemplándolo desde arriba. En ese momento podía viajar hacia donde quisiera, saliendo de la casa y realizando una pequeña incursión por el barrio donde vivía. Al poco tiempo y teniendo cierta sensación de indefensión regreso sin problemas a su cuerpo e inició un merecido descanso.