Heroina

Esta droga (diacetilmorfina) pertenece al grupo de narcóticos analgésicos depresores del SNC. Como la morfina y el opio se sintetiza a partir de la planta de adormidera o amapola blanca. Esta síntesis se realizó por primera vez por parte de Charles Romley a finales del siglo XIX y la farmacéutica Bayer la denominó Heroína.

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Historia Heroina

El principal interés al tratar de sustituir este narcótico por la morfina venía definido por la gran adicción que provocaba esta ultima y los tremendos efectos secundarios que también conllevaba. Posteriormente se demostró que este término en concreto de menor adicción, era totalmente inexacto. Está droga esta tipificada por todos los organismos mundiales de control de sustancias narcóticas como ilícita en su fabricación, tenencia y venta. Con licencia se utiliza como fármaco controlado para combatir algunos tipos de diarrea y tos severa.

Su producción proviene en su mayoría de Afganistán y Birmania. Aunque Afganistán es el principal productor de Opio del mundo, con valores de entre el 70 y 90% en los últimos años. .

Efectos Heroina

Si bien esta droga ilícita siempre se ha relacionado con el tráfico internacional de drogas y el crimen organizado, en los últimos tiempos y sobre todo en países altamente desarrollados como Estados Unidos y algunos miembros de la comunidad Europea, está siendo el principal objetivo de consumidores y pequeños traficantes, debido a su bajo coste y el poder adictivo que tiene. El consumo en los principales países del primer mundo se ha multiplicado exponencialmente hasta prácticamente convertirse en epidemia entre los toxicómanos. .

La heroína tiene varias presentaciones y nombres míticos. “Caballo”, polvo blanco de sabor amargo. “Alquitrán negro” pasta pegajosa marronácea parecida al alquitrán. El color oscuro de esta presentación proviene del procesamiento debido a las impurezas que se incluyen en la fabricación. En condiciones normales se “corta”, es decir se produce un proceso de rebaje de la pureza, con diferentes sustancias. Desde Yeso hasta leche en polvo. Este proceso de rebaje suele provocar diferentes grados de pureza, lo cual a su vez puede provocar las temidas sobredosis a los consumidores.

La dosis media pura va de 5 a 10 miligramos de diacetilmorfina. Si una persona se inyecta los opiáceos durante mucho tiempo, la dosis requerida de drogas puede aumentar hasta 4,2 veces o hasta entre 20 y 40 miligramos. En teoría, la dosis para la administración crónica puede aumentar indefinidamente hasta morir por complicaciones relacionadas.

En cualquiera de sus presentaciones se consumía de modo intravenoso. El preparado se disuelve en líquido, mezclando con componentes ácidos y calentándolo para su total disolución. Posteriormente se inyecta. La inyección puede ser intravenosa o muscular. En los últimos tiempos y sobre todo debido al contagio de múltiples enfermedades como el VIH y Hepatitis, el modo de consumo se ha visto modificado por parte de los toxicómanos. Probablemente también debido a que los estamentos sociales consumidores de Heroína ya no están tan deprimidos y debido a la ayuda por parte de organismos oficiales y ONG´s este modo de consumo intravenoso se está viendo sustituido por la inhalación o la aspiración. En ambos casos el preparado se calienta en un papel de plata (Chino) y el humo producido se aspira tes aumentan también la resistencia a la fatiga por lo que han sido usados como ayuda para el estudio. Asimismo se deteriora la ejecución en tareas de razonamiento complejo.

Riesgos habituales
Heroina

El tiempo medio de vida en el organismo es de 8 horas y la completa metabolización se produce a partir de las 72 horas. Tiempo a partir del cual se produce el temido síndrome de abstinencia o “mono”. Los efectos producidos por esta compleja sustancia son muy potentes. A medida que el preparado penetra en el torrente sanguíneo se produce un placer intenso, perfectamente comparable a un orgasmo continuado en el tiempo. Esta sensación puede instalarse en el organismo durante largos minutos. Posteriormente se produce un efecto sedante muy profundo, durante el cual el toxicómano se sumerge en una intensa sensación de paz y armonía con todo lo que le rodea. Tras una completa insensibilidad al dolor se alcanza un estado de euforia superlativo que puede durar entre 2 y 4 horas dependiendo de la tolerancia del individuo y la dosis suministrada.

Cuando la persona es adicta se producen efectos secundarios como desnutrición, pérdida de peso, problemas digestivos, estreñimiento, anemia, falta de interés, depresión, trastornos de la atención, insomnio, alteración de los ciclos menstruales, etc. Estos efectos indeseados pueden no tener fin, ya que la heroína es altamente adictógena y dependiendo del nivel de adicción que padezca el individuo, así serán los efectos secundarios. Se han documentado casos de relación directa entre varios tipos de cáncer y el consumo continuado en el tiempo de heroína.

En cualquier caso, debido a su gran poder de metabolización y la intensidad de los principios activos de esta sustancia, siempre se produce el temido “mono”. Este síndrome de abstinencia físico es muy severo, tiene una intensidad tremenda y es muy complejo. La intensidad está directamente relacionada con el tiempo de consumo y las cantidades consumidas.

El “mono” se produce por ausencia total en el organismo de las sustancias opiáceas y la necesidad de este por recuperarlas. El proceso puede pasar por temblores, fiebre, diarreas, vómitos, mareos, inapetencia, insomnio, calambres musculares agudos, disminución de la tensión arterial y estar acompañado por brotes de inestabilidad psicológica.

Debido al comercio de las redes internacionales de tráfico de drogas, esta sustancia está considerada como epidemia y altamente relacionada con el crimen organizado y la delincuencia en barrios y zonas deprimidas social y económicamente.